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Tu salud

Novedoso dispositivo intracardíaco capaz de prevenir accidentes cerebro vasculares

Los ACV o Accidentes Cerebro Vasculares son eventos inesperados que pueden poner en riesgo la vida de una persona o arrebatársela de súbito. Pero muchas personas no le dan importancia o desconocen el hecho de poder salvarse la vida, si recurren a tiempo para un diagnóstico y control acertados.

Para luchar contra las trombosis cerebrales los médicos “han empleado durante mucho tiempo las drogas anticoagulantes -como por ejemplo la warfarina- que permiten reducir el riesgo de un ACV hasta un 64 %”.

Aunque estos medicamentos ayudan por un lado, por el otro pueden aumentar el riesgo de complicaciones hemorrágicas, algunas de ellas mortales o potencialmente mortales”, así lo dio a conocer el Dr. Henry Cárdenas, especialista en Cardiología.

PORQUÉ SE PUEDE PRODUCIR UN ACV

Después de la Ateroesclerosis, una de las causas más comunes de los ACV son las “arritmias cardíacas”, que indican un cambio de frecuencia en el ritmo habitual del corazón. La dificultad para respirar, dolor en el pecho, sensación de mareo, fatiga y palpitaciones son algunos de los síntomas que presentan las personas que las padecen.

Estas suelen clasificarse dependiendo de la anomalía que presente el corazón. Según su ubicación, pueden ser a nivel auricular o ventricular. Para el Dr. Cárdenas la arritmia, a nivel de las aurículas, es sumamente delicada. Un caso relevante es “la fibrilación auricular (FA)”, siendo uno de los problemas cardíacos más frecuentemente encontrado en su práctica clínica diaria, porque es el trastorno del ritmo más frecuente en el paciente hipertenso.

La FA se determina por “la pérdida de la actividad contráctil de las aurículas, que son unas cámaras o cavidades en el corazón”, provocando así latidos irregulares, es decir, palpitaciones rápidas y descoordinadas del corazón, explicó el especialista.

La pobre contracción del corazón a nivel auricular va provocando “el estancamiento de sangre, especialmente en una estructura de la aurícula izquierda denominada ´orejuela´, que por su forma particular en fondo de saco hace que la sangre se estanque, contribuyendo a la formación de trombos ó coágulos”.

Posteriormente, estos coágulos son impulsados por las vías circulatorias y pueden llegar a producir “Accidentes Cerebrovasculares -ACV o trombosis cerebral- o en el peor de los casos afectar a cualquier otra arteria del organismo”, produciéndose de esta manera una “Cardioembolia”.

LOS ACV GENERAN ÍNDICES ELEVADOS DE MORTALIDAD Y DISCAPACIDAD

De acuerdo con los índices, “el 31% de los pacientes que experimentan un ACV de este tipo pueden fallecer, cerca del 23% se ve afectado severamente, padeciendo una discapacidad permanente y sólo un escaso 12 % presentan discapacidad leve”.

Esos estudios indican que el porcentaje de sufrir daños severos y fatales son más altos que los de padecer mínimas secuelas y salir ileso de una ACV. Es por ello que el Dr. Henry recomienda a las personas con probabilidades elevadas de contraer una trombosis cerebral, tomar las previsiones necesarias para evitar la formación de los trombos o coágulos en el corazón.

TERAPIAS Y TRATAMIENTOS

El riesgo de padecer Fibrilación Auricular, frecuente causa de los ACV, está altamente asociado con aquellas personas que presentan “hipertensión, insuficiencia cardíaca, mayoría de 75 años de edad, problemas de diabetes o episodios previos de trombosis cerebral”, aseguró el cardiólogo.

Se ha comprobado que el 90 % de los pacientes que han sufrido una trombosis cerebral asociado a la Fibrilación Auricular, se debe a que el “trombo” o coágulo se forman y alojan en la “orejuela de la aurícula izquierda del corazón”.

A estos pacientes se les debe prestar un cuidado especial, realizarles tratamientos anticoagulantes necesarios y efectivos para prevenir un ACV, tanto en un futuro cercano como lejano.

Sin embargo, muchos de estos pacientes no tienen el control adecuado, por vivir en domicilios lejanos del centro hospitalario o simplemente rechazan la medicación por sí mismos. En otros casos pueden presentar antecedentes de sangrado o una edad avanzada, por lo que estas drogas anticoagulantes pueden estar contraindicadas para este tipo de personas.

El Dr. Cárdenas presume que un grupo de pacientes como los anteriormente descritos “sólo reciben la aspirina como terapia profiláctica”, la cual no confiere una protección eficaz y en cualquier momento pueden terminar experimentando una embolia cerebral por la FA.

UNA SOLUCIÓN EFICAZ EN LA PREVENCIÓN DE ACV

Para evitar y reducir los riesgos de esos accidentes, los “investigadores intracardíacos” han descubierto una técnica más efectiva que los mismos medicamentos.

Se trata de unos “plugs” o “tapones” científicamente llamados “Amplatz Cardiac Plug”, los cuales son colocados mediante un cateterismo cardíaco, dentro de la “orejuela izquierda” del corazón para evitar la formación de coágulos o trombos dentro de esta estructura cardíaca y así reducir el riesgo de una trombosis cerebral por esta causa.

“Los estudios han demostrado que este método permite la reducción del riesgo de un ACV tan o más eficiente que el uso de anticoagulantes orales y con reducción dramática del riesgo de las temidas complicaciones hemorrágicas por su uso”.

El galeno explicó que desde hace unos años, técnicas similares a estas se vienen realizando en el estado Táchira. Mencionando que uno de los centros hospitalarios con amplia y exitosa experiencia en el tratamiento de cardiopatías es Policlínica Táchira.

“En el Servicio de Hemodinamia de Policlínica Táchira hemos entendido la importancia y el impacto social que tiene el tratamiento de esta patología, y hemos sido incluidos como pioneros en el implante de estos dispositivos (Amplatz Cardiac Plug), lo que permitirá incluir esta novedosa y eficiente tecnología a nuestro programa de prevención y tratamiento de la Enfermedad Cerebrovascular, del que se han beneficiado y se beneficiarán cientos de pacientes”, concluyó.

Nubymar Mantilla CNP 18.170

Un diagnóstico temprano de sordera puede evitar secuelas importantes en el desarrollo del niño

La pérdida de la audición representa el desorden sensorial más común, afectando entre 1 y 3 de cada mil nacidos vivos. Estas son cifras que deben despertar preocupación en la población, sobre todo en padres con niños recién nacidos.

El Dr. Carlos Rodrigo Apolinar, otorrinolaringólogo tachirense, ve con gran inquietud como en algunos centros de salud de nuestro país solo dedican esfuerzos para realizar el despistaje de enfermedades metabólicas en el recién nacido, como hipotiroidismo (disminución de los niveles de hormonas tiroideas), galactosemia (deficiencia enzimática­), fenilcetonuria (desorden del metabolismo) y dejan a un lado la hipoacusia o sordera, teniendo esta una incidencia mucho mayor.

Para el Dr. Rodrigo “es obligatorio hacerle al recién nacido algunos estudios para prever que el niño tenga un crecimiento y desarrollo adecuado… pero cuando revisamos las estadísticas, la incidencia de sordera es más elevada que muchas enfermedades metabólicas a las que si se les hace el despistaje necesario”.

¿Por qué sospechar de una sordera en un BEBÉ recién nacido?

De acuerdo con el especialista, un bebé recién nacido puede presentar problemas auditivos de manera “adquirida o congénita… dentro de las adquiridas, la sordera puede desencadenarse a raíz de una enfermedad que contrajo la madre durante el embarazo, como el caso de la rubeola, toxoplasmosis, entre otras”.

Otra causa puede ser un “parto pretérmino”, es decir, “se adelanta el nacimiento del bebé y éste nace con problemas de peso y respiración, por lo que debe ser sometido a asistencia ventilatoria en unidades de cuidado intensivo y en muchas ocasiones administrando medicamentos ototóxicos como ciertos antibióticos, que pueden hacerle daño al oído del infante”.

Asimismo, explicó que la sordera puede aparecer cuando han existido problemas de “Ictericia (coloración amarillenta de la piel y mucosas debida a un aumento de la bilirrubina), Sepsis Neonatal (infección, por lo general, bacteriana) o Meningitis (infección del sistema nervioso central)”.

A pesar de que un niño no haya presentado ningún factor de riesgo como los anteriores, el Dr. Carlos insiste en realizar las pruebas para descartar la posibilidad de sordera en un bebé recién nacido, ya que “el 50% de las sorderas tienen un origen genético, y no hay otra manera de determinar si ese niño viene con una condición anormal”.

IMPORTANCIA DEL DESPISTAJE DE SORDERA

Para el otorrinolaringólogo es una obligación moral y ética realizar el despistaje de sordera en todo niño recién nacido. Por ello coloca como ejemplo países desarrollados como: Estados Unidos, Canadá y Europa, donde en las primeras 72 horas de vida de cada nuevo Ser, se realizan los estudios para detectar problemas de audición.

Explica, que existe un tiempo denominado “período crítico para el desarrollo del lenguaje, que esta comprendido entre el primer año hasta los cinco años y donde el cerebro desarrolla los medios necesarios para poder adquirir el lenguaje”.

Si la sordera es detectada y tratada a tiempo, existe la posibilidad de que el niño desarrolle el habla y el lenguaje. “El periodo más importante de un niño para desarrollar el lenguaje es desde su primer año de vida hasta los tres años. Entre los cuatro y seis años, el proceso es más lento. Y para un ser humano que no haya escuchado ningún sonido antes de los 6 años, es muy difícil que aprenda a hablar”, aseguró el médico.

¿EN QUÉ CONSISTE LA PRUEBA?

La prueba se denomina “Emisiones Otoacústicas”. Es una prueba objetiva, es decir, que no requiere la colaboración del paciente y consiste en la colocación de una sonda que emite un sonido en el oído y a su vez capta la “emisión otoacústica (señal que generan de forma fisiológica todos los oídos sanos)”. Cuando no se logra captar ese ruido natural, el médico especialista puede comenzar a sospechar de problemas de audición en el infante.

Si no pasa la prueba en un primer momento se repetirá al mes siguiente, “ya que en algunos casos puede dar falsos positivos por inmadurez del sistema nervioso central”. Sin embargo, una segunda prueba que no indique actividad auditiva debe confirmarse con otro estudio denominado “potenciales evocados auditivos de tallo cerebral”, el cual se realiza tres meses después.

Esta última prueba puede determinar el grado de sordera en el infante, la cual se divide en hipoacusia leve (entre 20 y 40 decibeles), moderada (entre 40 y 60 dB), severa (desde 60 hasta 80 dB) y profunda (más de 80dB). Una vez determinada, el especialista debe orientar a los padres para incorporarlos en un programa de rehabilitación, que puede incluir el uso de Auxiliares auditivos hasta la colocación de un sistema denominado “Implante Coclear”.

Es por ello que el especialista considera de suma importancia que todas las madres con bebés recién nacidos realicen este tipo de estudio; ya sea un niño completamente sano o que haya presentado algunos factores de riesgo como los anteriormente descritos. También recomienda a los ginecoobstetras, pediatras y neonatólogos, hacer la indicación de estas pruebas, ya que son ellos los que tienen el primer contacto con las madres y los bebes.

El Dr. Carlos considera que esta prueba “debe ser un despistaje universal, es decir, que debe realizarce a todo ser humano que nace”. Y acota que actualmente este estudio se está realizándo en las instalaciones de Policlínica Táchira.

Nubymar Mantilla CNP 18.170)

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